Hace ya casi un par de meses tuvimos la gran suerte de poder ir de excursión a Sierra Nevada en plan "guay" con los compañeros de clase, aprovechando el momento optimo de las pistas de esquí. La excursión se dividió básicamente en 2 días. El primer día fuimos a Granada capital, a una pista de hielo portátil que había en una plaza, que para tenernos entretenidos unas horillas esta la mar de bien. La cosa es que si nunca has patinado o tienes poca experiencia los primeros minutos se hacen agotadores, pero con mucho equilibrio y constancia, al finalizar la hora podremos pasearnos por la pista sin estar continuamente apoyándonos en la barandilla. Ese mismo día por la tarde nos dejaron libre albedrío por Granada y claro se formaron los típicos grupos. Unos se fueron de tiendas, otros de tapeo y un último grupo en el que me incluyo, nos fuimos a pasear por el casco antiguo de Granada. ¡Pobre de mí! No sabía lo que me esperaba: una larga caminata, cuestas y callejones en forma de laberinto, donde incluso nos llegamos a perder. Después de una noche de copas y de poco sueño llegamos al Segundo día, dedicado exclusivamente a Sierra Nevada. Lo primero es alquilar el equipo correspondiente, y ponerte fuerte de tanto cargar con esquís para arriba y para abajo. Hasta aquí bien, hasta que nos dividen en grupos, los que ya hayan esquiado y sepan de que va esto a un lado, los demás a otro. Los novatos, donde también me incluyo pasamos con suplicio las primeras pruebas: colocarse los esquís, saber donde apoyar el peso, aprender a levantarse con los esquís puestos y mucho ojo: ¡Tu solito! Pero lo que verdaderamente nos costo sudor y lágrimas fue aprender la famosa "cuña". ¡6 horas subiendo y bajando cuestas para aprenderla! Menos mal que durante esas horas nevó un poco, una experiencia muy bonita, ya que por aquí en la costa no suele nevar muy a menudo. Lo que más me fascinó fue comprobar que realmente los copos de nieve tienen esa forma estrellada, yo antes me creía que eso era invenciones de los dibujos animados, xD. Y ese mismo día por la noche ya estábamos en casa, que quieras que no, se hecha mucho de menos. Una nueva experiencia recomendable a todos aquellos que tengan ganas de pasar más tiempo revolcados en la nieve que verdaderamente esquiando. Un Saludo y hasta pronto!